martes, noviembre 21, 2006

Caracas esta cambiando.

Yo nací en una ciudad tranquila hace 20 años, una ciudad donde el aire todavía era un poco dulce y no se respiraba el smog del constante pasar de los carros, donde las noches no eran seguras pero se acercaban a un nivel de tolerancia que hacía accesible caminar por las calles de la noche, una ciudad donde la amabilidad y los "Buenos Días" diarios nunca faltaban en el vocabulario del caraqueño, una ciudad donde nada era perfecto pero hacíamos un gran esfuerzo para no darnos cuenta de este defecto, una ciudad que despertaba todas las mañanas dandole gracias al Avila, una ciudad que olía a cafe recién colado y a arepas con queso de mano, una ciudad que me vió nacer y que espero me vera hacer lo opuesto. Caracas esta cambiando a un ritmo atemorizante pero a la vez inevitable, nos hemos convertido en una verdadera urbe de concreto y acero, título que antes no obstentabamos por no querer unirnos a las otras grandes capitales, debido a que nos sentiamos especiales de vivir en una ciudad donde todo funcionaba medianamente bien y así nos gustaba.
Ahora nada parece funcionar, vivimos atorados y cayendo unos encima de otros, los carros se han convertido en una extensión de nuestro cuerpo y el trafico nuestro hobby preferido; ya los modales estan quedando lentamente en el pasado y nos sorprendemos cuando alguien los usa, Caracas esta madurando ha ido perdiendo esa inocencia juvenil que tanto la caracterizaba y fue violada por el progreso y la ignorancia, ahora es una mujer de mundo, bastante asustada, ordinaria y muy populachera; algo así como un estudiante a medias. Caracas esta cambiando y no podemos hacer nada, los caraqueños debemos adaptarnos a este modo de vida rápido y sin sentido, cada vez nuestros espacios públicos y privados se irán haciendo más pequeños y terminaremos como los Japoneses, viviendo en cajas de fosforos, claro que sin el orden y la precisión que caracteriza a esta nación oriental porque si algo es bien cierto es que el caraqueño vive bajo la filosofía. mientras vaya viniendo vamos viendo.
Dejamos de querer a Caracas la convertimos en una ciudad pavosa y con muchos secretos sucios, la convertimos en una urbe que quiere ser de primer mundo pero no lo es, se ha convertido en un híbrido estancado entre lo viejo y lo nuevo, entre lo feo y lo lindo, entre lo vulgar y lo elegante. Caracas esta cambiando y nosotros nos sentamos a esperar que pase el efecto de esa droga que nos afecta el cerebro y no nos permite pensar que para querer a nuestra ciudad se necesita algo más que trabajo y limpieza, se necesita cariño.
Caracas cambió desde que yo nací y como la madre superiora que me vio vivir: la quiero, la odio y la respeto.
Jefferson.