miércoles, abril 08, 2009

Las Exequias de un Demócrata


¡Syc Semper Tyrannis! se escuchó por toda la sala. Luego un sonido seco, similar al que hacen las botellas de champán cuando son descorchadas, llenó a todos los presentes en el teatro Ford de un miedo indescriptible. John Wilkes Booth acababa de asesinar al Presidente Abraham Lincoln y dejaba a una nación, sumida en la posguerra, sin su hijo pródigo. Ciento cuarenta y cuatro años han pasado de aquél evento y todavía perdura en la sociedad estadounidense las memorias de un hombre que se dedicó a buscar la unión en una nación que estaba viciada por luchas raciales y de poder. Venezuela tiene sus memorias, tiene a sus héroes y tiene sus referencias históricas que nos hacen creer en la demócracia. Como podríamos olvidar los pensamiento de Bolívar, las enseñanzas de Andrés Bello, los viajes de Francisco de Miranda, el coraje de José Antonio Paéz y la determinación de José Felix Ribas. Personajes que nos inculcan desde bachillerato y que determinan nuestra memoria histórica.
Ahora con la llegada de los nuevos tiempos, dentro de la sociedad venezolana hemos observado un cambio radical en la manera de percibir nuestra historia. Los héroes de siempre como Bolívar o Miranda continúan en el espectro venezolano, pero ahora hemos incorporado algunos que no son tan criollos como: el Che Guevara, Mao Tse Tung, Marx, Lennin y pare de contar; que si bien fueron figuras determinantes a nivel mundial, no se apegan al desarrollo de nuestra nación. Uno de los más grandes logros que tuvo este país fue la determinación de querer vivir en demócracia. Debido a esto mucha sangre corrió por la calles venezolanas, miles de nuestros compatriotas a lo largo de nuestra historia se dedicaron a establecer por estas latitudes caribeñas los preceptos de igualdad, fraternidad y libertad. Palabras que hoy en día han perdido valor en una sociedad que se queda muda y sin hacer nada, ante poderes públicos que poco a poco nos roban nuestra identidad. Estamos perdiendo uno de los valores más preciados por toda sociedad demócratica: el voto.
Cuando observo que una Asamblea Nacional, plagada de personeros gobierneros, mediocres y sin un horizonte progresista, aprueba una Ley de Descentralización que nos roba en nuestras propias narices el derecho a elegir nuestros gobernantes, siento que el mundo en verdad se puso al revés. Venezuela se ha convertido en un reino, donde una sola casta de gobernantes determina los que "es mejor" para nosotros. No pasará mucho tiempo antes de que volvamos a la distribución de feudos, donde los señores seguirán como ovejas al gran mandamás. No hace poco me negaba a creer que algunas cosas pasarían, pero al final pasaron; ¿será que ese sentido histórico de proteger nuestra demócracia lo perdimos entre tanto ipod, laptop y viajes al primer mundo? Aquellos sueños que teníamos de ver a nuestro país montado en el tren del desarrollo, los dejamos en la aduana de algún otro país. ¿Se puede culpar esta actitud? Claro que no, reprochar la huída de un barco que se hunde es recriminar nuestro derecho natural de vivir en libertad.
Cada vez que veo una película donde el héroe siempre gana y el mal nunca tiene un lugar en la sociedad (muy al estilo de Hollywood) me pregunto si en realidad eso es posible en la vida real. Grandes luchadores sociales como Martin Luther King Jr, Malcom X, Ghandi y coloquen ustedes sus propios ejemplos, han sufrido ataques terribles y muertes dolorosas. Su sacrificio ha asentado precedentes para vivir en libertad, pero: ¿a qué precio? ¿Lograremos encontrar ese tipo de determinación aquí?, hasta ahora esa luz no se ve en el horizonte. Siempre es más fácil huir y no hacer nada, dejarnos llevar hasta los límites y a partir de allí abrirnos paso a machetazos, mientras tratamos de encontrar el camino. Mientras tanto esperamos quien será el nuevo amo y señor de Caracas.
Estamos en las exequias de la demócracia venezolana, porque desde que permitimos que nos roben nuestro voto, dejamos de vivir en libertad para dejarnos llevar por el río de la resignación. Cuando te dicen que comer, a quién obedecer, que comprar y en que gastar tu dinero; está claro de que ya no estás en libertad. Pero recuerda, recuerdalo siempre, nunca un sistema de gobierno se ha podido mantener a punta de arrecherias y malacrianzas, acuerdate que Venezuela no es Cuba y nunca lo será, acuerdate que si ponemos un 10% de nuestra determinación los venezolanos somos capaces de cualquier cosa. Acuerdate que está es la tierra de Bolívar, de Páez y sus lanceros, de Miranda y su valentía, de Sucre y su determinación; coño somos la tierra de la mejor Orquesta Sinfónica Juvenil del mundo, de Gallegos, de Uslar Pietri, de Reverón, de Cruz Diez y de Villanueva. Tenemos talento, y no podemos permitir que eso se deje perder.
Jeffferson Díaz.

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