lunes, marzo 23, 2009

TÍTULO DE CAJITA


Me disculpo por pasar más de un mes sin actualizar este espacio. Después de pasar todo el día sentado frente a una computadora tecleando, a lo que llegas a casa no te quedan ganas de ver ningún ordenador. Pero el tema que describiré a continuación amerita apartar un poco de tiempo hogareño para compartir algunas ideas con ustedes; desde hace varios días he venido leyendo en la prensa las ganas que tiene la Asamblea Nacional (AN) venezolana de reformar la Ley de Ejercicio del Periodismo que existe en el país, y es que como ahora está de moda la descentralización, el oficio de informar no puede quedar fuera de los planes gubernamentales. Ahora con la llamada comunicación socialista , medios comunales y hasta panfletos informativos, que en algunos lugares denominan periódicos comunitarios, el gobierno quiere impulsar una reforma a la mencionada ley para incluir estas nuevas tendencias que rondan en el ambiente desde hace largo rato.
No es que no crea en la democratización de los medios, quizás es un poco ingenuo de mi parte creer que las grandes compañías de comunicaciones se levantarán un día y decidirán hacer periodismo ciudadano, pero en lo que si no estoy de acuerdo es en la desprofesionalización que se quiere hacer con la Comunicación Social. Todos sabemos lo difícil que es sacar una carrera en este país, los estudios de tercer nivel requieren de un esfuerzo que involucra horas invertidas en estudio, dinero gastado en libros y largas arrecheras debatiendo con profesores y compañeros de clase para que los proyectos universitarios salgan de la manera correcta. Es por eso que a la hora de recibir nuestro diploma que certifica nuestro logro, nos sentimos satisfechos del trabajo realizado, más aún si la profesión que elegimos es la que nos gusta. Pero si después me dicen que una persona que no tiene nada que ver con la comunicación esté a la par de el trabajo que yo realizo, es una verdadera bofetada hacia el gremio.
Si bien es cierto que el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (Sntp) tienen su gran rabo de paja en como se ha llevado el periodismo en Venezuela, eso no quiere decir que vas a pasar por encima de un conglomerado de profesionales de la comunicación que están tratando de regular el ejercicio de este trabajo hoy en día. Voceros de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Comunicación Social de la AN, han indicado que la reforma a la Ley de Periodismo no está en la agenda legislativa de este año, pero que es un tema pendiente por discutir, debido al cambio de realidad que han sufrido los medios de comunicación venezolanos. Radios comunitarias, páginas web informativas, semanarios comunales y blogs ciudadanos, son algunos de los ejemplos comunicacionales que han invadido el terreno periódistico del país, situación que no es mala pero que sin control puede desvirtuar el verdadero objetivo del periodismo. Sería como tener a mil generales pero sin soldados en una guerra.
La nueva gestión del CNP, lo sé por referencias cercanas, se ha dedicado en los últimos meses a darle un vuelco a ese organismo hacia las nuevas tendencias mundiales. También procuran rescatar el sentimiento gremial que debería existir en cada profesión. A un individuo se le hace más difícil cambiar las cosas, pero a un conjunto de personas trabajando por un mismo objetivo, los obstáculos les resultan más llevaderos. Nadie es monedita de oro para caerle bien a todos, eso todo el mundo lo sabe, pero perder una institución que para bien o para mal viene funcionando desde hace más de 40 años, es una soberana irresponsabilidad. Para cambiar no es necesario destruir lo viejo, en una época tan al día como ésta, las renovaciones son posibles. Es por eso que la creación de un Consejo Nacional de Comunicadoras y Comunicadores Socialistas, hay que observarla con recelo y con mucha prudencia.
La alta polarización política de Venezuela no ha dejado espacios libres. Escuelas, universidades, compañías, hogares y hasta en el botiquín de mala muerte de la Baralt se han inmerso en debates ideológicos, claro, algunos con mayor relevancia que otros. El punto es, que no debemos permitir que una actividad tan importante como la de informar a nuestra sociedad, se vea manchada por el favoritismo hacia alguna tendencia, el palangrismo y peor aún, la falta de fuentes verdaderas. Si bien yo no tengo décadas de experiencia, me gustaría creer que las nuevas generaciones de periodistas podemos empezar con buen pie; respentando las instituciones que han servido de referencia y control para el periodismo venezolano. Llamar socialista, comunista, capitalista o como lo quieras llamar a una organización que debe velar por que la información se lleve de manera correcta, es caer en un error de segregación hacia la persona que no comparte ese término. Somo más de 26 millones de venezolanos, y no todos están conformes con el proyecto que lleva desde hace diez años el gobierno nacional.
"Del dicho al hecho, hay mucho trecho". Popular refrán que encierra mucho de lo que digo aquí, no es mi intención ser la Madre Teresa de Calcuta o el redentor de los Comunicadores, y pienso que dar charlas de moral a los colegas es una gran insolencia; pero piénsenlo, piensen que si nos dormimos en los laureles dentro de poco nuestros diplomas tan solo serán el recuerdito que venga dentro de una cajita de cereales. Esto debido a que nuestra profesionalización no valdrá nada ante una persona que sienta "las ansías" de decir la verdad. Su verdad.
Jefferson Díaz.

lunes, febrero 16, 2009

CLASIFICADO
Apaga el televisor y se levanta del sillón, una hora de noticias lo ha dejado pensando en sus acciones. En esas decisiones que tomó cuando estaba al tope de su éxito. Derrotado se arrastra hasta el estudio, allí, prende dos luces que nunca llegaron a iluminar un cuarto por completo y que ahora se conforman con rellenar los espacios oscuros de un viejo escritorio. Se sienta frente al mueble en una de esas sillas giratorias que tanto le gustan, y que le hacen sentir al mundo cuando gira; destapa su máquina de escribir y saca algunas hojas de papel, tamaño carta por supuesto, porque ese es el tamaño necesario para todo lo que él quiere contar, ese espacio le permite desarrollar sus ideas. Se revisa los bolsillos del sueter, buscando los lentes que le permitan ver las teclas, esos pequeños vidrios útiles que le han ayudado desde hace 25 años ha mejorar su visión de las cosas. Cuando se los pone se molesta y piensa que hubieran sido de mayor ayuda cuando llegó el momento de entregar un país.
Teclea deprisa, teclea sin pensar, vacía sus emociones dentro de una hoja. No se preocupa por haber dejado la estufa encendida con un café que ya empieza a transformarse en neblina, quiere escapar de ese cuerpo de 80 años que le ha robado sus años mozos, quiere encontrarse en una nueva vida vendiendo empanadas en una playa y sin haber participado nunca en la política. Recuerda con desprecio como comentaristas, analistas y conductores de programas de opinión, hablan de él, como si fuera el que desencadeno el apocalipsis. ¿Por qué? ¿Por qué, maldición? se pregunta constantemente, sin dejar de lamentar que ahora sus pensamientos de firmeza lo han abandonado, dejando tan solo a un saco de huesos reflexivo y que empieza a arrepentirse de las decisiones que tomó. "Nunca debemos arrepentirnos de nada, la política es un juego de decisiones certeras que cambian el destino de las cosas, para bien o para mal", decía siempre. Que estúpido era, jugando a ser sabio, cuando la sabiduría nunca estuvo de su lado.
Quiere crear, quiere evolucionar, convertirse en un ave capaz de pasar cualquier barrera; volando hasta los picos más altos donde los espirítus de la naturaleza hacen poderoso hasta el ser más insignificante. Mientras tanto la casa se llena de un olor tostado, ese café turco que se está desperdiciando en la cocina le emite gritos de ayuda para que no lo deje morir. Lo ignora, a veces desea que la muerte llegue rápido, por eso hace maniobras concientes que convierten cualquier acción hogareña en un potencial accidente. Dejar el gas abierto, cocinar hasta que las ollas se cubran de un ollín espeso e inpenetrable, dejar la casa abierta para que algún viejo enemigo se reencuentre con él y bailen en un último round de muerte. Sigue tecleando, no sabe que dicen las oraciones que plasma en la hoja, no entiende las ideas y tampoco el contexto, tan solo quiere que los dedos y la mente se le duerman, que se llenen de ese hormigueo vacío que invade a los musculos cuando están cansados o a punto de atrofiarse. Solo de esa manera podrá dormir esta noche, sin tener que ver atrás y observar como durante su gobierno vendió a una nación, la dejo desprotegida para que se marchitara. Un leve pito irrumpe en el claroscuro de su estudio, es la alarma de incendio que le recuerda la cafeína que dejo abandonada en la cocina.
Al escuchar este sonido recuerda que la muerte no llegará temprano, él deberá pagar en vida lo que hizo y ese sonido que rasga sus oídos, será lo último que escuche en la cama de un hospital. Abandonado, solo y con manchones negros de conciencia, escuchará como el monitor de vida se ira extinguiendo lentamente. Un zorro viejo de la política tiene dos maneras de ser recordado: en gloria o en derrota, él desearía que fuera lo primero, pero sabe que ese premio hace tiempo que se escapó de sus manos. ¿Qué salió mal? ¿Era muy joven? o quizás ¿muy vanidoso?, no lo sabe y honestamente no desea averiguarlo, pero lo que sí puede asegurar es que no escuchó consejos. Fue egoísta y se rodeó de gente que lo único que querían eran engordar sus carteras, personas que ahora estarán muertas o algunas viviendo a las riveras del lago Como en Italia; asegurándose campos santos de oro a costa de las ganacias que les dejo su manejo del oro negro. Está cansado, las yemas de sus dedos asoman nacientes ampollas, y la neblina de café que cubre la casa lo despierta al fin de su largo trance. Saca la hoja del riel, la lee y sin prestar sentido a lo escrito, arruga el papel y lo bota a un cesto que está en una esquina del cuarto, inmóvil y desbordado de sus desahogos nocturnos. Apaga las dos luces y camina a la cocina, observa los vestigios de lo que era una bebida relajante y baja el fuego. Se arrastra de nuevo al sillón, prende la televisión y busca reconfortarse con un pensamiento: "Pensarán los mismo de mí en programas internacionales".
Jefferson Díaz.

lunes, febrero 02, 2009

EPÍSTOLA
Sr. Presidente,
mi historia comienza en 1977, cuando llegué a Caracas después de un viaje de 4 días por carretera desde Quito. Mi madre ya llevaba dos años viviendo en Venezuela, ahorrando para mandar a buscarme una vez que las cosas se estabilizaran. Por aquella época, Venezuela se pintaba como una tierra de progreso, de trabajo bien remunerado y de una solidez democrática que era envidiada por muchas naciones. Cuando me bajé del autobús y observe a esta ciudad campante, prospera y pujante, sentí que una nube que abrumaba todos mis sentidos me envolvía de pies a cabeza, pero al mismo tiempo me ofrecia unas ganas locas de conocer este Caribe escondido entre la selva. Tenía nueve años.
Mi madre y yo nos establecimos en un pequeño cuarto ubicado en la parroquia El Cementerio. No era mucho y a pesar de tener nuestras necesidades, lograbamos vivir sin penurias agobiantes. Comencé a estudiar en el liceo Juan Pablo Segundo que estaba en El Valle. Siempre recordaré ese primer día. Nunca es fácil para un niño enfrentarse a nuevos retos, y es más difícil aún para un extranjero. Pero el panorama no fue tan horripilante, y es que las caras que me rodeaban, algunas para darme la bienvenida y otras para ignorarme, me demostraban que el mestizaje en su máxima expresión se presentaba en aquel salón de clases. Mi primer novio fue un chico muy lindo de ascendencia portuguesa, que pasó una semana brindandome helados y llevandome al cine para que le diera un beso. Mi primer trabajo fue en una tienda que vendía telas, ubicada en Parque Central. Su dueño, un Libanés que llevaba 11 años en el país, era de muy pocas palabras pero con un gran sentido de compañerismo, nos llevaba todos los viernes "kibbeh", un plato que preparaba su esposa y que le quedaban riquisimos. Una vez terminado mi bachillerato fue tiempo de ir a la Universidad, me decidí convertirme en Abogado porque pensaba que así podía retribuir algo al país que me había recibido y adoptado como suya.
Mi primer trabajo en un bufete, fue como secretaria. Un Canario bonachón y con unos aires que lo hacían parecer al Padre Tiempo, me ofreció la oportunidad. No era mucha la paga, pero me daba para pagar mi educación y colaborar en la casa. Mis compañeros de carrera lo hacían más fácil, nuestro grupo se conformaba por varios del oriente del país, uno de Margarita, dos andinos y hasta un chino muy simpático que termino convirtiéndose en uno de nuestros mejores amigos. Por esas épocas, próximas a mi graduación señor Presidente, lo conocí. Prendí el televisor y pude observar como unas grandes tanquetas tomaban algunas calles de la ciudad, y se nos informaba de un golpe de estado en proceso. Fueron momentos de verdadero pánico y angustia, no podíamos creer que volvieramos a pasar por esta situación, después del Caracazo la ciudad que tanto quería me había cambiado de cara. Usted era un hombre joven, vigorozo y conocedor de que que eramos una población que buscaba un cambio. Usted se ganó a una sociedad venezolana que por mucho tiempo no terminaba de asimilar su frase lapidaria: "por ahora".
Después de más de quince años de graduada y con dos hijos nacidos en esta tierra, puedo confirmar que este país esta pintado de varios colores. Lamentablemente esas tonalidades se han manchado de política, sangre, conspiraciones, imperialimos y los más preocupante de antisemitismo. ¿Dónde aprendió su discurso separatista señor Presidente?, fue quizás en ese frío calabozo donde acumuló sus resentimientos leyendo a Marx, Lenin y Bolívar. O de repente es que usted es una fachada, y su mensaje es netamente una condición ególatra que le ha quedado depués de diez años en el poder. ¿Quiere un nuevo Apartheid señor Presidente?, usted que es un gran lector, acaso no conoce las experiencias de Rwanda, Suráfrica, Sudán y la que todavía no nos deja dormir, Alemania. Naciones que vieron sus tradiciones, patriotismos y riquezas manchadas por la sangre que derramaron personas inocentes a causa de guerras basadas en la intolerancia. Señor Presidente, ¿qué hubiera pasado si por golpista, los venezolanos lo hubieramos rechazado?, lo hubieramos tildado de confrontador, egoísta y cobarde. De no querer medirse con palabras sino con balas, qué hubiera pasado señor Presidente, pues usted no estaría en donde está hoy en día. Entonces, ¿es tan difícil ofrecer oportunidades a los demás?.
Veo con horror los mensajes agresivos que se repiten en zonas de mi ciudad, que antes promovían la diversidad cultural. Observo con el corazón en la mano, como unas personas se reunen frente a su centro de culto para llorar la profanación de su fe. Me niego a creer que lo que antes era una bandera de libertades, ahora sea promovida por fanáticos que no saben en realidad lo que el mensaje de su religión representa. Me preocupo por el futuro de mi familia, y de admitir con profunda tristeza que no los expondré a una lucha por un país que ya no les pertenece. Señor Presidente su discurso, sus acciones, sus manías y sus arrebatos son señales de separación, y es horrible que piense en terminos de: "los que están conmigo y los que no". Señor Presidente, con mucho respeto le digo que usted no es venezolano, un verdadero venezolano no promueve la separación y mucho menos el racismo. Que lástima señor Presidente, que tenga que conformarse con el miedo, en vez de preocuparse por obtener el respeto.
Nosotros no seremos verdugos, el tiempo será su peor enemigo. Tan solo espero que todo lo malo, no se lo cobren en cuotas muy caras.
Sinceramente,
Esmeralda Delgado.
(Ahora, cuéntame, dentro de tu familia: ¿cuál es tu historia inmigrante? Sos descendiente de los indios Caribes, o como la mayoría de nosotros, disfrutas de las mieles de la tolerancia y el mestizaje. Jefferson Díaz)

jueves, enero 22, 2009

LO QUE SE VIENE (Mejorado)


¡Al fin llegó el día! Barack Obama fue juramentado ante dos millones de personas como el nuevo presidente de los Estados Unidos. Lo que hace 50 años se creía imposible en un país que apenas despertaba a sus derechos civiles, se logró. El coloso norteamericano tiene un jefe de estado afroamericano y este lo recibe con los brazos bien abiertos. Tan solo 17 minutos duró el discurso inaugural de Obama, esto fue suficiente para resumir ocho años de recesos, ocho años de tiempo perdido y de posiciones cedidas. Bastó con 17 minutos para que el hombre que viene con la palabra "CAMBIO" tatuada en la frente, llenará a tanque lleno las esperanzas de todos los seres que lo observaban en el mundo. Porque Obama no es tan solo el presidente de Estados Unidos, no, es un líder que recibe una carga global enorme. Como se indicó en un artículo que salío publicado en el diario El País de España hace dos meses: "Obama viene a llenar ese vacio mundial que ha dejado un gobierno bélico y unilateral, como lo fue el de George W. Bush". Así que dentro de este contexto, yo me pregunto: ¿Cómo queda Venezuela?

Nuestro flamante presidente no perdió el tiempo en arremetar contra "el negro", como lo llama cariñosamente, tildándolo de amnésico y, como no, de imperialista. Y es que el intercambio informativo ya empezó, y el primer golpe vino desde el país de Mickey Mouse, donde en una entrevista ofrecida por Obama se conoció una pequeña parte de su análisis hacia nuestro país: "No permiten el avance de la región". En pocas palabras somos unos trouble makers o jodedores de primera, que no dejamos de seguir con la misma cantaleta de socialismo del siglo XXI. Claro está que si Venezuela no tuviera una cancillería tan belicosa y terca, se podría haber captado la segunda parte del mensaje en donde Obama complementaba su respuesta con un: "pero estamos dispuestos a entablar un diálogo". Menudeces que el señor Maduro deja pasar. No me quiero imaginar por cuanto tiempo esos Metrobuses andaban sin cambiarles el aceite.

Es de conocimiento público que los primero puntos en la agenda de Obama no incluyen el tema Latinoamericano. Primero se debe salir de una crisis económica y al mismo tiempo lidiar con el aumento de la violencia en el Medio Oriente. Al agregarle dos guerras (Irak y Afghanistan)se convierten en temas que le quitan el sueño a cualquiera; es por eso que la responsabilidad de tener un espectro más amplío del mundo le toca a la flamante nueva secretaria de estado: Hillary Clinton. Mujer curtida por la experiencia, como primera dama y después como senadora por el estado de New York, dirigió la comisión de relaciones exteriores del senado y estuvo muy atenta ante las decisiones que tomó su esposo, Bill Clinton, en materia internacional cuando estuvo al poder. Bill, a pesar de tener una Operación Zorro del Desierto en su historial político, es un estratega muy diligente a la hora de hablar con jefes de estado y convencerlos. Es de esperar que su esposa adquiriera esa misma habilidad y la perfeccionara.

Para los gringos mirar a la parte baja del continente siempre ha requerido de una torcida de brazo. Como cuando comprobaron que había misiles nucleares en una isla o como cuando un dictador, ex agente de la CIA, decidió hacer de las suyas en un país centroamericano. Se tienen que llegar a los extremos para que se vea algo de acción contundente, mientras tanto ellos siguen perdidos entre dunas y camellos. No recuerdan que la minoría más grande de su país es de Latinoamericanos, que alrededor del 25% de su materia prima viene de esta parte del mundo y que el hecho de no pronunciarse ante cualquier irregularidad, porque el gobierno es "panita mío" al darme petróleo, les ha ganado mucho odio. Obama ha prometido trabajar de lleno con los países pobres, ofreciendo ayuda para que "sus granjas prosperen, sus aguas corran limpias y su económia crezca", bueno pues este es el momento. Al ser el líder que llega con el mayor índice de popularidad a la Casa Blanca: 75 % de aprobación, tiene un gran chance de convertirse en uno de los mejores propulsores del desarrollo en el planeta.

Mientras tanto Venezuela se estanca, y por primera vez en mucho tiempo concuerdo con algo que dijo nuestro presidente el pasado martes: "no se hagan muchas ilusiones con la nueva gestión de Estados Unidos". Sí Chavez, coincido contigo, pero debo agregar algo para no dejar de lado el tono positivo de la situación: "no nos hagamos muchas ilusiones a CORTO PLAZO con el gobierno norteamericano. Después de todo en cuatro años pueden pasar muchas cosas". Creo que la Cancillería venezolana desde este momento pondrá una gran luz amarilla de precaución sobre sus cabezas. Hemos podido observar el fervor que ha despertado Obama en las naciones Latinoamericanas y dudo mucho que esos gobiernos se dejen llevar por la línea de pensamiento "imperialista" que profesa el inquilino de Miraflores. Desde el Caribe hasta la Patagonia todos están ansiosos por tomarse un cafecito con el negro y discutir un futuro mejor para sus naciones con el apoyo norteamericano, y aunque estamos en todo nuestro derecho de no depender de los yankees, resulta muy interesante saber que es lo que tiene que decir Obama.

Espero que Chavez ponga sus barbas en remojo y observe el panorama con cautela, porque hasta Cuba en las últimas semanas se ha acercado a países que muy recientemente no se han puesto del lado Bolivariano-Chavezoide. Esta isla anclada en el pasado, y ahora comandada por el métodico y cauteloso Raúl Castro, desea salir de su letargo y lograr que su embargo sea levantado. Hay que agregar que la torpeza con la que se manejo todo el asunto Israelí-Palestino por parte del gobierno venezolano, ha dejado grandes estelas de desaprobación a nivel internacional, se dice que la visita de la presidenta argentina Cristina Kichner a suelo venezolano fue para limar asperezas entre la comunidad judía y el presidente Chavez. Pelearse con una población que posee grandes inversiones en nuestro país no es nada sabio.

Precaución y más precaución es lo que debería venir por parte de la Cancillería criolla. Entablar un nuevo capitulo en las relaciones Estados Unidos-Venezuela sería algo bastante diferente a lo que predica nuestro presidente. Hagamos entonces caso a lo que dijo Obama y estemos dispuestos a aceptar su mano, pero con la condición de abrir el puño de la terquedad. Y es que con las señales de esperanza que ahora emanan de la Casa Blanca, resulta muy difícil no salir contagiado. Tan solo espero que esto no sea un nuevo Titanic y el pobre negrito se hunda por un iceberg económico-social.

¡Let´s go Obama. You can do it!

Jefferson Díaz.

sábado, enero 10, 2009

ESTRATEGIA

Después de unas merecidas vacaciones volvemos por estos lares. Había olvidado las teclas de mi computadora (terrible acción para alguien que se gana la vida escribiendo) que ahora vuelvo a coger el ritmo de mis palabras y de mis ideas para no dejar a un lado este espacio de pluralidad. Comenzamos mal el 2009 y como diría una canción de Estopa: "que mal repartido el mundo desde el primer mes de enero", tenemos dos noticias que han marcado pauta en Venezuela y en el mundo. Localmente se nos acerca una enmienda sin invitación. La muy descarada está de arrocera en este intento de fiesta democrática que tratamos de llevar todos los venezolanos, y por eso es nuestro trabajo echarla de una manera elegante pero contundente. A esto se agrega el incremento de la violencia en la franja de Gaza, por tratarse de uno de los conflictos bélicos de mayor duración en la historia moderna, cada vez que nos llegan noticias de esos lares solemos tener retorcijones estomacales a nivel mundial. Es por eso que antes de meterme de lleno en lo que será un nuevo proceso electoral en nuestro país, aquí van algunas observaciones acerca de dicho conflicto.
Como persona occidental no tengo la conciencia histórica para tener una visión que me salga desde las entrañas hacia esta situación. Así que mis opiniones salen desde este rincón de Caracas en donde me he sentado algunas horas para leer que es lo que pasa entre Israel y Palestina. Más allá de la historia y de cuando las Naciones Unidas decidieron pactar una repartición de tierras por allá en los años cuarenta entre los protagonistas de esa tierra. Existen dos preguntas fundamentales. Primero: ¿por qué el conflicto? y segundo: ¿cómo hacer para resolverlo?. A la primera de estas interrogantes hay muchas respuestas, algunas correctas otras no tanto. Se sabe que lo que hoy es Palestina e Israel era un territorio ocupado por diferentes potencias europeas hace ya más de 60 años, y que cuando estas decidieron retirarse acudieron a la ONU para que sirviera de mediador entre árabes y judíos para así lograr que ambas partes se sintieran conformes. Y es que en la sub trama de esta historia, estos dos pueblos se han peleado esta tierra desde tiempos antiguos. Al tratarse de un territorio santo para tres de las mayores religiones de nuestro planeta, no es difícil imaginarse que surja algún problema.
Por un lado los judíos dicen que esa es la tierra prometida y que es su derecho divino vivir allí, mientras que los árabes reclaman su derecho histórico al indicar que ellos estaban allí primero. Y mientras esto sucede un millón y medio de palestinos sufre los estallidos de una operación llamada Plomo Fundido y que es dirigida por Israel para destruir al Hamas. Máximo grupo opositor en Gaza del estado judío. Pero es que la cosa ha sido de lado y lado, el gobierno de Israel hace un par de años retiró todos los asentamientos de sus habitantes en la frontera con Gaza como acto de buena fé ante el gobierno naciente de Palestina. Esta medida buscaba que las autoridades árabes ejercieran presión sobre los grupos Hamas y Hizbula y se llegara a un cese al fuego donde estas facciones dejaran de disparar sus misiles de corto alcance hacia suelo isaraelí, además de parar los atentados terroristas en Jerusalen y Tel Aviv. Obviamente esta medida no funcionó. La situación en Gaza se volvió incontrolable cuando el Hamas adquirió mayores seguidores y poder político en conjunto con mejor armamento que le llegaba gracias al contrabando que existe en la frontera con Egipto. También hay que sumar algunos grupos políticos y naciones dentro del Medio Oriente que han caído en dualidades declarando que Israel no debería existir.
Como verán todo se resume a un problema de intolerancia que se ha convertido en un ciclo vicioso. Primero fueron las Cruzadas, después las guerras tribales y ahora esto; ese pedazo de tierra incrustado entre el mar Mediterráneo e Israel ha dado mucha lata. Ahora bien, ¿qué se ha hecho?, esta es una pregunta que se debe responder sin tomar lados. Todos sabemos que de ambos bandos ha corrido sangre y que se han derramado muchas lágrimas, pero hay que sentarse a pensar que se ha hecho y que se puede hacer. Porque de seguir las cosas como siguen, pasaran muchas generaciones antes de que veamos alguna luz de resolución en Gaza. Es imprescindible nombrar la participación de los Estados Unidos dentro de este conflicto, al ser esta nación el principal aliado de Israel, ha permitido que el estado judío alcance su desarrollo militar. Es así como estas tres piezas: Palestina, Israel y los Estados Unidos han jugado un juego muy peligroso desde que se terminó la segunda guerra mundial. Como piezas de ajedrez se mueven dentro del tablero global para ver quién derrota a uno de los reyes, y cada vez que tenemos estos conflictos es porque alguno de los jugadores retiro del juego a un alfil, un caballo o quizás una torres. Entre cuadrados negros y blancos se han movido las piezas en tierra santa.
Ahora en el siglo XXI tenemos nuevos jugadores. Irán, Venezuela, Egipto y Francia se han unido al juego. Participantes que buscan soluciones o echarle más leña al fuego. Necesitamos un cese al fuego y ayuda humanitaria para los no combatientes, no necesitamos expulsiones de embajadores y metidas de pata diplómaticas. Es preciso lograr un acuerdo entre los que tienen las armas, porque estoy seguro que ambos lados deben de estar cansados de cavar tumbas. Necesitamos un cambio de mentalidad entre los que viven dentro de este conflicto, porque si pasamos el odio de generación en generación la violencia nunca acabará. Estoy seguro que en la Torá y en el Corán no se dice que matar a tus iguales es algo que sera recompensado con alegrías. Se debe aplicar justicia y que los revoltosos, de ambas partes, sean perseguidos y llevados ante las autoridades. A ponerse las pilas el Consejo de Seguridad de la ONU, hagan que se recupere la fe en ustedes porque últimamente no hacen su trabajo bien. Y por último los venezolanos necesitamos un país donde de condenen las muertes locales, los constantes asesinatos semanales y la falta de seguridad en nuestras calles. No necesitamos un gobierno camorrero y que se ponga hablar árabe cuando lo que quiere el ciudadano común es que se hable criollo.
Jefferson Díaz.

viernes, diciembre 05, 2008

EL SABOR DE LAS GAITAS
(Con sabor tequeño)


Pues sí, llegó diciembre y con él todo lo que implica. Hallacas, pan de jamón, dulce de lechoza, guirnaldas guindadas por doquier, las infames lucecitas de los balcones, el San Nicólas de la torre Banesco (perfecto blanco para los gatillo alegres) y, otra vez pasando por el ajetreo de haber salido de un proceso electoral y ahora con las posibilidades -muy en contra de la mayoría- de ir a otro en el primer trimestre del año 2009. En la planta baja de mi edificio desde hace unas seis semanas se ha venido instalando un grupo de gaitas amateur; uno de los dueños del negocio de pintura que hay allí, es el líder de estos "tirame algo". Desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche, esta decena de personas rememora los éxitos gaiteros y entre: cuando voy Maracaibo y empiezo a pasar el puente..., amparito, amparito..., le doy gracias al señor por haberte conocido..., me revientan los cojones y no me dejan concentrarme mientras, decidido, juego Guitar Hero en mi Wii, tratando de olvidarme de tantas enmiendas, traspasos a ministerios y el hecho de que la ingobernabilidad en este país es moneda corriente.
El pasado 23 de noviembre mis expectativas no eran muy elevadas, después de haber escuchado tantos rumores de fraude y atropellos en los centros de votación, decidí que lo mejor era no darme mala vida. Obviando así los mensajes de texto que llegaban a mi celular "informandome" de centros electorales que los militares del Plan República no permitían que se cerraran (situación recurrente en las parroquias de Antímano, 23 de Enero y El Valle). Cuando se emite el primer boletín, con la flamante presidenta del Consejo Nacional Electoral toda peluqueada y con sendo vaso de agua a la mano para pasar los tragos amargos que deja la decisión popular, me puse alerta y con libreta en mano como si de quiniela se tratara empecé a anotar las cifras "irreversibles" junto a los nombres de los nuevos gobernadores y un alcalde. Con esta primera transmisión se despejaron algunas dudas, y mientras Lucena se bebía toda el agua antes de decir Miranda, comprendí que los votos son una vaina muy arrecha de ocultar. Mucha tecnología, muchas máquinas innovadoras, pero cuando las matemáticas no dan, es porque no y punto. ¡Dios bendiga a Pitágoras!.
Llega un poco tarde esta crónica, doce días después de las elecciones para ser exactos. Pero, mi indecisión y mis dudas sobre postear algo en el blog acerca de las pasadas elecciones se vieron despejadas ante el "madrugonazo" que le propiciaron el pasado tres de diciembre a la gobernación de Miranda, quitando de su mando mediante decreto presidencial los hospitales y demás centros de salud. No es de extrañar que un gobierno que se ha visto en los últimos años acorralado por una oposición cada vez más decidida, y no me refiero a los partidos políticos sino a la gente que ya está cansada de tantas pistoladas, recurra a patadas de ahogado haciendo uso de sus potestades como mandamás de Venezuela para meter en un bolsillo las urnas de votación, los papelitos de votos y la voluntad popular de no querer seguir siendo parásitos de un gobierno. A pesar de que ahora en los medios de comunicación veamos desglosada nuestra geografía nacional en flamantes mensajes con letras roja y con el mensaje de que este estado es rojo rojito y el otro también lo es, la crisis económica mundial que se nos viene encima, un precio del petroleo que está tocando fondos históricos y la raspadera de olla que observamos en las gobernaciones y alcaldías que fueron ganadas por la oposición venezolana, da partida a que los "rojo rojitos" no la tienen tan papita como se lo imaginaban.
Cuando pasen las juramentaciones, las cadenas indetenibles y los mensajes sobre firmas acerca de la emmienda; veremos que la batalla propagandistica nos ha dejado un país disfrazado de cartelera electoral. Cuando el polvo se asiente observaremos que muchos de nuestros nuevos gobernantes, ahora deben trabajar con las uñas para poder medianamente presumir de un logro a lo que se vayan. Cuando la tormenta cese, observaremos que ahora somos una nación que no se deja engañar y que abrimos los ojos ante una situación que parecía no tener vuelta atrás. Siempre he dicho que un país se merece a los gobiernos que elige, todavía pienso lo mismo acerca de Venezuela, pero con la esperanza de que mis creencias pueden cambiar. Soy fiel seguidor de: "Bochinche, puro bochinche", sabías palabras pronunciadas por Miranda; pero más allá de que está frase se indicó en otro tiempo de nuestra historia, estoy seguro de que no ha perdido su vigencia. Los venezolanos ahora conocemos nuestras potencialidades como electores, y es nuestro deber conocer nuestro potencial para querer ser mejores.
La Suiza Venezolana.
Subir y bajar de Los Teques en los últimos ocho meses me ha dejado varias experiencias. Un mejor conocimiento de como se maneja una redacción de un periódico, saber que el sistema de transporte en Venezuela es tan vulnerable como una torre de naipes y que traspasar las fronteras de nuestra capital significa adentrarse en otro mundo. Algo así como un universo dentro de otro. Caminar, trabajar y descubrir por las calles tequeñas me ha dado nuevas perspectivas, principalmente porque las regiones venezolanas tienen enormes deseos de progresar, de salir de ese letargo retardario que ha ocasionado que dichos como: "Caracas es Caracas, y lo demás es monte y culebra", se propaguen a velocidades preocupantes. Miranda es un estado muy extraño, por una parte su capital se encuentra escondida entre montañas, como una Quito criollisíma, y porque su diversidad de paisajes da cabida a la más inusual mezcla de tradiciones. Es un estado que puede presumir de un nombre ilustre e internacional, y con una capital que ha sufrido años y años de abandono por parte de sus gobernantes.
En las pasadas elecciones, su regiduría volvió a quedar en manos del Psuv. Pero a pesar de que se vuelve a caer nuevamente dentro de las fauces del lobo, este animal posee bozal y una cadena representada en la gobernación. Con promesas de consejo de ministros, creación de nuevas instituciones y de mancomunidades, los tequeños se despertaron el 24 de noviembre con un sentimiento arraigado de desconfianza. "Ganaste por poco, pero eso no significa que te voy a dejar tranquilo", es el común denominador de las comunidades alto mirandinas. Esperemos que las cosas se den, y que el trabajo se haga de manera correcta. Me considero forastero en una ciudad que no me pertenece, pero como venezolano espero que la evolución ciudadana llegue a todo mi país y que dejemos de ser rebaños encerrados por horribles barandas.
Jefferson.

martes, noviembre 18, 2008

VIENTOS DE CAMBIO


Últimamente después de la victoria de Barack Obama en los Estados Unidos, y de su popular: "Yes We Can" (Sí podemos), observo que a nivel mundial el mensaje a tomado vuelo. En varias naciones de nuestro orbe, la gente clama por un cambio verdadero. Recientemente leí en un reportaje que realizó Newsweek, que las elecciones norteaméricanas no eran tan sólo para elegir al presidente de un país, también consistían en la elección de un líder mundial. Un personaje que supiera llevar los pantalones y se dedicara a guiar a este rebaño perdido y confundido que somos los seres humanos en pleno siglo XXI. La mayoría de los gobiernos mundiales, sean de primer mundo o "tercer mundo", han comprado la idea de Obama y se han puesto a gritar a los cuatro vientos: ¡Es la época del cambio!. Por supuesto que Venezuela no podía escapar de esta línea, y menos cuando nos encontramos frente a la puerta electoral. ¿Será que los venezolanos ya estamos listos para ese cambio?.
Recientemente conversaba con algunos compañeros de clase, las diferentes tipologías de las campañas electorales criollas. Todos coincidimos que después de la hazaña realizada por el coloso del norte; tanto psuvistas, como oposicionistas, independientes y candidatos a reinas de carnaval, incluyeron dentro de sus planes de gobierno: un cambio. Ahora bien: ¿es ese cambio real o tan solo es un ardid propagandístico?, la respuesta no se encuentra más allá de nuestras narices. Ejemplos los encontramos cada día, cuando observamos banners electorales, pendones y vallas publicitarias donde el candidato de turno no se puede exponer, a menos que no este "el comandante mismo" levantandole el brazo. Creo que ese cambio que tanto auguran es nada más de silla, de capitán, de barco y de personal, porque los ideales retrógradas siguen siendo los mismos. ¡Claro!, el otro lado tampoco se queda muy atrás. Prometiendo renovaciones, cuando nisiquiera se puede concretar una tan ansiada unidad, en territorios donde la cosa debería ser fácil.
Es cierto que nuestro planeta necesita un cambio. Ya basta de años y años de correr como carricitos sin disciplina por las economías y políticas mundiales. Necesitamos asentar cabeza y empezar a formular un plan de futuro, donde las próximas generaciones puedan seguir disfrutando de las libertades básicas que todos necesitamos. Es aquí donde la comunicación juega un papel fundamental dentro de nuestro desarrollo; los que estamos montados en la nave del manejo de la información, sabemos que la responsabilidad que se ha colocado en nuestras manos es enorme. Para mí, un comunicador social (en todas sus ramas) es una persona con un trabajo tan importante como el de un médico o el de un policía; debido a que manejamos herramientas que fácilmente pueden cambiar la manera de pensar de una sociedad. Desde la llegada de la imprenta, de la televisión y más reciente, de la Internet, hemos observado como ese poder se ha multiplicado por millones de voces que ahora no necesitan de un título universitario para narrar un evento. ¡Ahh! pero como diría Sun Tzu en el Arte de la Guerra: "un ejercito sin comandante, más bien sirve para mejorar la condición del enemigo que para obtener una victoria en el campo de batalla". Son los que saben como se baila el joropo, los que pueden jerarquizar que es una noticia veráz y concreta de lo que es tan solo un rumor.
Una vez le pregunté a mi profesor de Historia de la Comunicación, si los periodistas se estaban convirtiendo en una especie en extinción. Su respuesta no pudo ser más simple: No, porque el querer comunicarse y saber como hacerlo, es algo tan innato en el ser humano como caminar. Es por eso que mis esperanzas aún no mueren. A pesar de teléfonos que vuelan, carros híbridos y de combustibles que salen de una mazorca, los comunicadores sociales no nos quedaremos sin trabajo. Entonces, con tantas cosas por hacer, ¿por qué no captar un poco de esas ideas de cambio y aplicarlas para el beneficio de nuestros receptores?. Acabar de una buena vez, con las ideas acartonadas y hacer entender a los políticos y líderes de turno que los venezolanos ya no nos chupamos el dedo. Que poco a poco comprendemos que este país es único y que por él vale la pena echarle un camión de...
No voy a obviar las condiciones excepcionales que rodean a la sociedad venezolana hoy en día. Lamentablemente se vivió una época bastante radical, donde un bando no se podía encontrar con el otro, por lo que quedaron profundas cicatrices en nuestra conciencia global. Pero, también es muy cierto que hemos aprendido a razonar, que desde ambos lados se análiza al adversario antes de actuar. Aprendimos que no se puede subestimar a nadie, ni en las mesas de votación, ni en la calle. Nos guste o no, en la historia de nuestra nación se marcó una etapa antes de "el comandante" y lo que será después de él. Venezuela era un país rebelde, un James Dean caribeño que después de estrellarse en su convertible, está empezando a recoger las partes destrozadas de su sentimiento nacional. Por mucho tiempo se vivió con una benda en los ojos.
En la exposición de motivos del Código de Ética del Periodista Venezolano, las palabras de su segundo párrafo no da libertad a equivocaciones: "El periodista concibe la libertad de información como un factor de la elevación espiritual, moral y material del hombre. En consecuencia, debe denunciar como fraudulento invocar este principio para justificar intereses mercantiles o sensacionalistas o para convalidar tergiversaciones del mensaje informativo". No es mi deseo aleccionar a nadie, y mucho menos cuando se es un pichón en este medio; donde las cosas van saliendo del cascarón poco a poco, y no siempre de la manera en que uno se lo espera. Mi inocencia no debe ser confundida con "caidismo de la mata" sino con inexperiencia. Situación que se resuelve con el tiempo y con un sentimiento continuo de alerta y de ver por donde caminas. Después de recordar esa exposición de motivos, no queda duda alguna, nosotros somos agentes de cambio. El punto está en ¿qué tipo de cambio queremos promover?.
Luchemos por las desinformaciones, por las barreras que se nos colocan día a día a la hora de buscar una fuente de información. Detengamos el atropello de las autoridades a la hora de querer usar nuestra pluma como una espada de Damocles. Ignoremos los insultos de las personas que sin poseer la verdad, nos dan de puntapiés verbales para que caigamos hasta su nivel y nos revolvamos en el barro de la iganorancia. ¡Somos agentes de cambio! ¡Seamos los periodistas y comunicadores que nuestro país se merece!.
Jefferson.

jueves, noviembre 13, 2008

DIAMANTES EN BRUTO

Venezuela es enorme. No, no he descubierto el agua tibia. Esto es un hecho básico, escolar si queremos enmarcarlo dentro de una definición. Por ser un territorio tan amplio, se podría asumir que sus aldeas urbanas, llamense ciudades, están distribuidas a lo largo y ancho del país. Logrando así, que los hacinamientos sean una sitación extraña para los caraqueños y venezolanos en general. Estableciendo una nación donde para pagar el teléfono, hacer mercado o inclusive comprar una entrada para ver una película en el cine, no se convierta en una tortura de más de sesenta minutos de mentadera de madres y comparaciones no muy amables acerca de ciertas partes reproductoras masculinas hacia los encargados de proveernos el servicio. Sí señores, Venezuela es grande de tierra, pero pequeña en conciencia.
No me quiero poner a dar lecciones de historia, todos sabemos que con el descubrimiento del petróleo, por allá a comienzos del siglo veinte, nuestro país agrícola se paso al bando de los chicos malos. La era de los hidrocarburos había llegado y la joven nación venezolana no quería perder ese bonche. Zumaque número uno, fue la señal de partida para que los agricultores fueran a buscar suerte en la ciudad, así que, primera parada: ¡Caracas!. Nuestro hermoso valle, rodeado por una cordillera montañosa, conocida como el Ávila; era para aquel entonces una ciudad pujante, con ganas de ser reconocida y de participar en el baile de debutantes. Con sus grandes barriles de petroleo escoltandola hasta el centro de la pista de baile de lo que sería el salón de fiestas de la Opep. Nos convertimos en la Venezuela Saudita, y nuestra capital tenía que ser la Alenjadría de la antiguedad, la Jerusalén antigua llena de gloria (antes de que el emperador Flavio Josefo la destruyera en el siglo 70), algo así como la Chicago de Obama pues.
Sí, claro que se vivía bien. Pero luego, después de años de pasarnos jugando ponle la cola al burro, nos quitamos la venda de los ojos y logramos observar nuestra realidad. Se necesitó un Caracazo, dos intentonas golpistas y un viernes negro para que bajaramos de esa nube del dólar a 4, 30 y vivieramos en carne propia lo que teniamos como país. Hoy en día, seguimos luchando por salir de ese sueño, ahora sin la venda en los ojos tratamos de soltarnos de las amarras de un proceso "revolucionario" que nos quiere devolver a esa época donde lo único que se comía era petróleo. Sí, Venezuela es grande. Somos enormes de corazón, de fuerza de voluntad, de coraje y por sobretodo de paz. Nuestra diversidad de paisajes naturales y maravillas ambientales nos hacen justicia a la diversidad de pensamientos que podemos llegar a tolerar.
Mientras tanto debemos aprender que en los modales y en el respeto está el progreso. Nuestra querida Caracas, una señora de edad moderada y que merece que la traten como una tazita de plata. Necesita que la quieran, que no la ensucien y que no la olviden. Somos más de tres millones y medio de caraqueños que viven en un espacio que va desde Propatria hasta Palo Verde, pasando por Antímano y El Valle. Sus sistemas de transporte público colapsaron hace rato, evidencia de esto son las enormes multitudes que convierten en tarea imposible entrar en el Metro a las cinco de la tarde. Sus calles agrietadas como el desierto, se quedaron con el auxilio en la boca esperando a que las repavimentaran. Caracas, está demacrada y merece un cariñito. ¿Por qué dejar entonces que se llene de basura y de propaganda electoral? ¿Por qué no usar nuestros cerebros y dedicarnos a publicitar por medios alternativos que no manchen nuestra capital? ¿Acaso no estamos en la era del Ipod?.
La ciudad de los techos rojos ya no aguanta más, porque ahora para rematar debe soportar con el enorme título de ser la capital más violenta del mundo. Señoras y Señores que vivimos en esta urbe: ¿será que olvidamos dónde vivimos?. Permitanme recordarles que las calles que pisamos a diario vieron pasar a los más ilustres heroes de América, que aquí se desarrollaron grandes artistas plásticos y excelentes escritores. Que aquí tenemos patrimonios culturales, jardínes escondidos y miles de historias que esperan por ser contadas. Todo esto es razón suficiente para terminar de pulir nuestro diamante en bruto. Ese pedazo de piedra preciosa en la que se ha convertido nuestra ciudad; puesto que debajo de capas y capas de ignorancia, suciedad y división se encuentra un lugar donde todos podemos vivir en paz.
No soy Tomás Moro, y esta no es mi Utopía. Tan solo son líneas que se necesitan escribir más a menudo. Son palabras que debemos recordar a diario, porque si uno hace la diferencia quizás muchos más sigan el ejemplo. Ese es el principal problema, mientras a mí no me irrespeten mi espacio y mis decisiones los demás que se vayan por el caño. Recordemos que la ciudad funciona como un todo, que somos un organismo vivo que comparte emociones, actitudes y por sobre todo los errores. Lo que me afecte en el Oeste me afectará en el Este. ¿O es qué tú crees que las barreras del dinero te protejerán de una Caracas furiosa?, no, las cosas no funcionan así. Nosotros Caraqueños de sangre y adoptados, sean bienvenidos a la nueva onda de proteger el espacio en donde vivimos.
El mensaje también va para las demás urbes, seamos la excelencia que nos hemos negado por mucho tiempo.
Jefferson.

sábado, noviembre 08, 2008

VOTOS QUE HABLAN
Faltan quince días para que los venezolanos nuevamente pasemos por las urnas electorales. Votar en Venezuela se ha convertido en una actividad más, en un hobby, en un "no se qué". En ese sentimiento que si no lo ejercemos, sabemos que nos falta algo. Esta vez debemos elegir a Gobernadores, Alcaldes y Diputados para los Consejos Legislativos Regionales; son estos cargos, estas pequeñas piezas del ajedrez político, las que cobran una importancia indeterminable para trazar un nuevo camino en la sociedad venezolana. Recuerdo que Nicolás Maquiavelo, en su libro El Princípe, indica que todas las grandes estrategias sociales deben empezar por los estractos más pequeños de la sociedad. Son estas estaciones donde la comunidad o el "populacho", traza sus condiciones de vida, unas reglas que determinan la imagen más grande a nivel nacional.

Claro está que desde hace unos cuantos años para acá, el gobierno nacional no la ha puesto fácil para que los ciudadanos comunes puedan ejercer su derecho a votar. Denuncias de corrupción, de máquinas electorales que no funcionan, y miles de reclamos por fraudes en centros de votación en todos los rincones del país, han manchado lo que debería ser una actividad más de un proceso demócratico que ha mandado en este país por más de cuarenta años. Lo que pasa es que desde la llegada del "Socialismo del siglo XXI" las cosas han cambiado, pero no para mejor sino para mediocre. Los poderes públicos se han rendido ante los mandatos del estado y ahora la confianza que debería generar el Consejo Nacional Electoral, es tan solo una ilusión. Nuestros votos son como el agua en el Sahara, muy valiosos.

Mi trabajo me ha permitido conocer a muchas personas. Entre ellas, personas involucradas con los partidos políticos más tradicionales de Venezuela (véase AD y Copei), y he escuchado los cuentos de como se votaba antes y como se hacía la trampa también. El truco era el siguiente: cuando cerraban los centros de votación y los miembros de mesa se disponían a hacer el conteo manual, era entonces cuando las aves de rapiña empezaban a sobrevolar. Primero se abrían las cajas y con pizarra acrílica y marcador mágico, se trazaban sobre la superficie escolar las siglas de los partidos y candidatos que participaban, para así marcar con pequeñas rayitas los votos que iban saliendo para cada lado. Como en todas las elecciones de este país, había observadores de los partidos participantes para asegurar que el proceso fuera lícito. Aquí era donde se demostraba quién ganaba la carrera de resistencia, después de casi 12 horas de votación muchos observadores se cansaban y se iban para sus casas, en especial los pertenecientes a los partidos pequeños. ¡Claro! los de Acción Democratica y Copei al ver esta situación, y percatandose de que los voticos de los partidos pequeñitos no tenían dolientes, se los repartían y así como en una transacción de barajitas, diez son pa tí y diez son pa mí.

Esto siguió hasta que llegó la modernización, con las máquinas y las pantallas "touch pad" la trampa ahora se ponía acorde a la era del ipod. Los votos se cuadraban en la sala situacional del CNE, lugar donde llegan todas las transmisiones de los votos hechos a nivel nacional. Aquí no había observadores, dejando el camino libre para que los "revolucionarios" cuadraran el marcador a su favor. ¡Cuanto daño nos hizo esto!, tenía que llegar una propuesta tan contundente y tan descabellada como un cambio de constitución para que nos pusieramos las pilas, y no dejar que nos robaran nuestros votos. Se cuadraron voluntarios, vigilantes del voto y personas con guaramo para que se apostaran a las puertas de los centros de votación y a la entrada de CNE, para que los resultados reflejaran una realidad que ya no se podía tapara con un: "Patria, Socialismo o Muerte". Siempre recordaré los titulares del tres de diciembre del 2007: ¡Venezuela dijo NO!.

Es esta situación la que debemos repetir. Luchando contra las inhabilitaciones y contra las unidades ficticias, debemos poner en marcha el largo proceso de recuperar nuestro país. Para eso necesitamos saber como votar; para eso hay que derrotar al fastidio y pararnos de esa cama para averiguar como es la cuestión a la hora de mojar el dedito en la tinta morada. Son tarjetones electrónicos, y miles de candidatos. No te digo como es el proceso porque depende de TÍ afrontar tu deber civíco y convertirte en el venezolano que todos queremos ser.
¡Buena suerte a todos!
Jefferson.

miércoles, noviembre 05, 2008

WE WANT YOU


Durante la segunda guerra mundial nuestro planeta se encontraba dividido. Los Aliados y el Nazismo eran los participantes de este juego global, con una humanidad que se vio envuelta en lo que sería el conflicto bélico más grande del siglo pasado. Debido a esta situación el Departamento de Estado Norteamericano, poco después de unirse a la alianza para combatir la expansión nazi en Europa y en el Pacifíco, creo uno de los slogans más recurrentes y populares dentro del proceso de reclutamiento militar: WE WANT YOU (TE QUEREMOS A TÍ). Estas tres palabras sirvieron para elevar el sentimiento patriótico de miles de jóvenes estadounidenses que se sintieron violados cuando el imperio japonés bombardeo Pearl Harbor en el estado de Hawai. Una frase que sirvió para sumar más líneas a la batalla por la paz, y que marcaron el comienzo de una potencia mundial.
Cincuenta y tres años después de acabada la guerra, los ciudadanos de Estados Unidos presentan nuevamente un discurso de cambio. Envueltos en otro problema global que involucra una crisis económica mundial, donde los más pobres están más pobres y los acaudalados están probando las miserias de la derrota. La potencia americana quiere salir del foso en que ha caído, a causa de un gobierno camorrero que durante ocho años se ha especializado en los "issues" del terrorismo y las armas de destrucción masiva. Donde una "Ley Patriota" ha violado los derechos fundamentales de los seres humanos, y donde los bancos se embucharon de créditos inmobiliarios quedando en un callejón, que los llevo a arrinconarse en un espacio sin salida.
Las elecciones presidenciales del pasado cuatro de noviembre, en una nación donde históricamente la participación electoral no sobrepasaba el 60 % de los votantes, se pudo evidenciar que los habitantes de los Estados Unidos salieron decididos a recuperar su país. Los casi 130 millones de personas que marcaron su tarjeta, encerrando su opción, demuestran esta necesidad. Los candidatos Barack Obama (Demócrata) y Jhon McCain (Republicano), dieron muestra de sus habilidades de discurso y de su poder de convocatoria, más allá de los lineamientos de sus partidos a la hora de hacer una campaña presidencial, cada palabra que decían, cada gesto que expresaban, indicaba que era la hora de un cambio radical en el "establishment" gringo. Los imperios caen, pero lo interesante es ver como renacen (si es que lo hacen).
Ganó Obama. Con su slogan: Yes We Can, conquistó las esperanzas y corazones de millones de electores estadounidenses. Estas personas que le dieron su voto al primer presidente negro (afrodescendiente como dirían los pseudo intelectuales de la revolución bolivariana) del país de las hamburguesas, de Walt Whitman y de Mickey Mouse, se montaron en el autobús demócrata una vez más, esperando que con este cambio la Casa Blanca cambie de su lado combativo a su lado conciliador. Las encuestas o "exit polls" daban una amplia ventaja a Obama sobre su contendor semanas antes de las elecciones, y es que como decía uno de los consejeros de campaña del republicano McCain: "este año, es un año difícil para cualquier republicano". Los resultados lo comprueban: 349 votos electorales para Obama versus 163 para McCain, el minímo para ganar la silla presidencial es de 270. Obama también arrasó en el voto popular, y es que al tratarse de una elección de segundo grado los gringos eligen si su estado le debe asignar los puntos electorales a cualquiera de los candidatos, de 121 millones de votos escrutados, Obama se lleva 64 millones, mientras que McCain se lleva 57 millones. Datos según CNN.COM.
Más allá de que la participación fue masiva, Obama como presidente de Estados Unidos representa una piedra fundacional de lo que debe ser la nueva sociedad estadounidense. Cuando hace escasos 40 años, los negros de ese país no tenían el derecho a votar, elegir a un presidente de padre procedente de Kenya y madre blanca nacida en el ultra conservador estado de Kansas, nos demuestra que los afiches de United Colors de Benetton, no son una utopía. El coloso del norte está cansado de que lo pinten de racista, de imperialista y de guerrillero. Muestra sus heridas, causadas por años de conflictos bélicos en varias partes del mundo, y pide a gritos que lo dejen vivir en paz. Pide que lo saquen a pasear en un mundo donde la económia sea multipolar y él no sea el único encargado de todo. Los Estados Unidos son una gran nación, pero su grandeza no es única; porque cualquier país que sepa reinventarse ante los cambios merece el título de vencedor. Venezuela tuvo esa oportunidad y la desperdició, esperamos que muy pronto logremos colocarnos nuevamente en el podio mundial.
Obama no es rapero, ni negro de ghetto. Educado en las universidades de Harvard y Columbia, supo trabajar para conseguir lo que hoy tiene, y sabe de las dificultades que conlleva salir desde un ambiente humilde para alcanzar las arcas del éxito. Tan solo queda ver hasta donde lo llevarán sus ideales, y si le hará honor a su slogan de campaña: ¡Sí podemos!. Con la mayoría en el Senado (56 asientos para los demócratas, 40 para los republicanos) y la mayoría de los asientos en la Cámara de Representantes (254 para los demócratas y 173 para los republicanos), tiene un camino mucho más transitable. Pero no debe olvidar que su ganancia se la debe a un pueblo que espera un cambio verdadero. Y como lo soñaramos los venezolanos hace diez años cuando se nos presentaba un candidato que prometia unos cambios que nunca llegaron. No vaya a pasar que después de cuatro años de mandato, el pueblo le empiece a cobrar por lo no cumplido y por un cambio que nunca llegó.
Mucha tela que cortar y muchos tópicos que discutir. He vuelto, y en estos días me dedicaré al análisis de las futuras políticas del primer negro en la casa blanca. Una visión enmarcada en mi humilde opinión.
Jefferson.

miércoles, octubre 01, 2008

Caracas Dividida


Hoy se descubrió el agua tibia, se reafirmó lo que ya todos sabemos: ¡Caracas es insegura!. Según un reportaje publicado en la última edición de la revista Foreign Policy, nuestra querida ciudad dejó atrás a Bogota, a Ciudad del Cabo y a Moscú, como la capital donde se cometen los homicidios más brutales y violentos del mundo. La estadística está en nuestra contra, la ciudad de los techos rojos tiene 3.2 millones de habitantes, donde se cometen 130 muertes por cada 100 mil personas. Lo que indica que vivimos bajo una desestabilización social enorme.
El hecho de que nos estemos matando los unos con los otros es algo de profundo análisis. ¿Qué es lo qué está pasando?, no es como dice el Ministerio de Interior y Justicia criollo: "los que mueren son los malandros, no las personas" (palabras más, palabras menos). Que me disculpen los funcionarios gobierneros, pero ya de por si, que nos estemos quitando la vida sin razón alguna es una situación de locos. Será que ya no sentimos la falta de seguridad y nos acostumbramos a no sorprendernos por las miles de muertes que tenemos cada año. No quiero creer que el venezolano ya se deshumanizo y ahora vivimos en un mundo postapocalíptico donde el más fuerte es el que sobrevive.
Antes te mataban para robarte el carro o los millones que sacabas del banco. Ahora te siguen matando por eso (razones que son totalmente evitables) y se han unido nuevas "excusas" para matar: porque lo quería, porque quería estrenar la pistola, porque le dio la gana. El concepto de inseguridad ha obtenido otro significado en nuestro país, donde si no vas por la senda de la parka entonces olvidate de volver a cumplir años. Donde ya no podemos disfrutar de los pocos lujos o la buena vida porque siempre hay un "sujeto", que no le gustará que tú estés así. O quizás te viste involucrado en un problema que no te incumbe mientras paseabas al perro y te le atravesaste a una bala que te dejó en la acera.
Tenemos además un incremento en el sicariato y en los crímenes políticos. Muchas agencias de viaje a nivel internacional nos colocan una gran equis roja encima, advirtiendo a los viajeros en lo que se están metiendo. Como si aquí vivieramos en guerra (aunque parezca) o sufrieramos de guerrillas nefastas que matan por placer. Nada se dice de las redes de tráfico de humanos que minan a Europa del Este, porque República Checa te permite salir y tener una sensación de seguridad, nada que ver con la Caracas de hoy. Nada se dice de las guerras de pandillas en la ciudad de Los Ángeles o de las protestas en Rusia. ¿Por qué?, bueno porque la sociedad se mantiene bajo una delgada línea de respeto y reconocimiento de los derechos fundamentales; es esa frontera la que hemos olvidado por estos lares.
Estamos divididos entre mantenernos vivos y no dejar que nos maten.
Jefferson.

lunes, septiembre 15, 2008

Dasvidania


Siempre he tratado de no colocar imágenes de personeros políticos en este blog. Primero porque me parece de mal karma ver a una persona que, muchas veces, genera altos dolores de cabeza y segundo, creo que los blogs deben ser sesiones terapéuticas de escritura y no lugares donde descargamos frustaciones mal sanas, para eso vamos y golpeamos una almohada. Ahora bien, ustedes dirán: "coño pero me dices que no te gusta hacerlo, y lo haces", entiendo su inquietud y sus ganas de mandarme al carajo, pero no me podía referir al tema sin colocar a las dos piezas fundamentales en este tablero de ajedrez en que se ha convertido las relaciones entre Rusia y nuestra tierra de arepas y mujeres bellas: Venezuela.
En mi casa hay un diccionario Ruso/Español. Sí, en mi biblioteca tengo uno de esos; no me acordaba que estaba allí, debe ser porque lo compre hace cinco años cuando me obsesioné en ver la película: La Caza del Octubre Rojo. En esta historia, clásica de su autor Tom Clancy, narra las vicisitudes que pasa el cápitan de un submarino ruso cuando decide desertar de su madre patria, buscando la ayuda de los gringos para retirarse en paz y pescar en las costas de Maine. En una de las escenas de la película ocurre un dialecto en ruso muy interesante entre los miembros de la tripulación rusa; uno de los desertores planea fingir una emergencia en el reactor nuclear de la nave para echar a aguas a toda la tripulación y así fingir ante Rusia que el submarino se hundió y darle la perfecta oportunidad a los militares norteamericanos para tomar acciones y captar a los desertores. Allí, el técnico nuclear y según traducción de los productores indica: "espero que todo salga bien porque si no todos estaremos diciendo dasvidania". Desde allí me interesé por dicho idioma, sonará un poco absurda la razón, pero es que la película es muy buena.
Dasvidania, según mi diccionario olvidado y ahora rescatado, es una forma de decir: Hasta luego o Adiós; es lo que dicen los jóvenes rusos cuando se despiden de sus madres para ir al colegio o lo que gritaban los soldados rusos a los soldados georgianos cuando decidieron invadir su país. Es un idioma seco y frío, como el país donde se habla; para articularlo tienes que echarte un palo de Vodka y leerte a Tolstói para agarrarle la vuelta a la grámatica. Pero, basta de clases de idiomas, el punto es que, más allá de las coincidencias obvias que puede tener un ser humano de Caracas con uno de Moscú, Venezuela y Rusia están muy lejos. Muy lejos geográficamente, muy lejos culturalmente, muy lejos militarmente y muy lejos climáticamente (si es que se puede decir así). ¡Ahh!, pero es que no contabamos con un llanero presidente, que cree que el mundo es una finca y que debe arrear al ganado global a su favor, ojalá la política internacional fuese tan fácil.
Rusia antes era uno de los grandes imperios mundiales, solidificado después de la segunda guerra mundial y fuertemente golpeado con la Perestroika, ha logrado unirse a la globalización de este siglo XXI poco a poco, a causa de un gobierno que no deja cabos sueltos; cuya filosofía de acción está basada en el panfleto aplicado por un ex agente de la KGB y que gobernó el país por ocho años: Vladimir Putin. Con grandes inversiones a nivel mundial para captar materia prima, la ex Unión Sóvietica no iba a apartarse de la chequera criolla que, muy bien compra conciencias con el petróleo y fácilidades de explotar nuestros recursos a cambio de apoyo ideólogico y unos cuantos aviones supersónicos. Eso sí, Chavez y Putín tienen algo en común, no soportan a los Estados Unidos, solo que uno de ellos sabe demostrar su viceralismo en un nivel desarrollado y el otro grita a los cuatro vientos: "Vayanse a la mierda pitiyankis", pan y circo señores, pan y circo.
Por allí se dice que Rusia quiere ocasionar otra guerra fría, que Venezuela será otra Cuba en donde alguna vez se guardaron misiles made in moscow. Lo cierto es, que yo espero que nuestro muy inusual gobierno sepa lo que está haciendo; porque más allá de jodernos la vida a nosotros con un paquetazo, con juventudes socialistas y maletinazos, involucrarnos en un conflicto sin sentido con la principal potencia del mundo, eso sí es una soberana metida de pata. Y peor es que nos dejemos usar por los rusos como chivos expiatorios. Mientras tanto, yo me sigo leyendo mi diccionario Ruso/Español, por si acaso y ahora en las Universidades se exiga que se hable este idioma. Sería el colmo.
Jefferson.

viernes, agosto 29, 2008

LA HUELLA DEL BISONTE

Para serles sinceros, muy pocos autores venezolanos me llaman la atención. Llámenme antipatriótico o esnobista, pero más allá de los clásicos que nos obligan a leer en bachillerato, de la literatura contemporánea echa en nuestro país tengo mis pocas excepciones. Es por eso que me lleve una muy buena impresión cuando empezé a leer el libro que me hace escribir estas líneas: "La huella del Bisonte" por Héctor Torres. Es una obra que merece ser leída, y quizás una recomendación excelente para alegrarse con lo que se escribe aquí, en esta tierra caribeña.
Confiezo que nunca he visto la película "Lolita", aquella donde los personajes principales con una diferencia de edad muy marcada, se ven involucrados en un romance muy peligroso pero a la vez muy satisfactorio. De esta trama se han echo varias películas y adaptaciones, dando a conocer que la experiencia junto a la juventud pueden llegar a ser una fórmula bastante explosiva. Es en este entorno donde nos encontramos a Mario, un hombre cuarentón que después de pasar por un buen río de vivencias decide entablar una relación con su hija Gabriela, para recuperar el tiempo perdido. Para retomar esas horas donde la figura paterna faltó y dio paso al olvido de la paternidad.
Con el inicio de esta nueva relación entre padre e hija, nos llega Karla; mejor amiga de Gabriela y con un racimo de cualidades aprendidas, estudiadas y diseñadas para convertirse en una diosa. Ser la maestra de las marionetas es uno de sus objetivos, en su mundo los hombres caen rendidos a sus encantos matemáticos. Son esas acciones las que convierten a Karla en un personaje duro de roer pero a su vez imposible de ignorar, el prototipo de fémina que sabe lo que tiene, y lo que es más asombroso aún, que a sus quince años sabe como hacer uso de esas herramientas.
Estos tres elementos colocados en el apartamento del padre, un lugar donde la libertad se junta con la responsabilidad efímera, un cubículo que se convierte en el sitio donde estos personajes desenredan el juego que significa entablar una relación sexual y romántica con una hoja de vida muy larga. Donde Karla juega con Mario, Mario con Gabriela, Gabriela con Karla, y los tres con la vida, y con una Caracas que nunca estará a su favor, una ciudad oscura, central, de bares, de putas y de despecho. Con el sexo tenemos un manejo bastante delicado pero a su vez muy explicativo, imágenes que ponen a volar nuestra imaginación pero con guías para no perdernos en el camino.
Héctor Torres nos regala una excelente historia, con referencias que nos hacen prender nuestra memoria y un estilo de narración seguido, sin pausas fastidiosas y mucho menos situaciones sobresesudas que nos hacen querer cerrar el libro para siempre. Una trama que aunque se venda muy bien en las salas de cine, sobre el papel nos ofrece un recorrido completo y amplio de que la juventud no es algo que se pierde con el crecimiento del cuerpo sino con los complejos y los escrupulos que da nuestra experiencia. "Karlita" no enseña eso muy bien.
Jefferson.

sábado, agosto 16, 2008

Y AHORA, ¿QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?

Jean Delville, "La Rueda de la Fortuna"
Trabajo, trabajo y más trabajo. Desarrollarse en una actividad comercial es innevitable, el hecho de tener que salir para ganarte los cobritos y así poder pagar la televisión por cable cada mes sin que te lo corten (a menos que disfrutes nuestra "enriquecedora" televisión nacional), es algo que genera muchos altibajos. Por una parte estás produciendo, pero por otro lado si no te sabes organziar bien, puede perder el tiempo para dedicarte a otras actividades que son igual de importantes, como por ejemplo: relajarte.
Sin dejar que mi Blog se convierta en una ocasión casual, algo así como cuando consigues pollo en Mercal o caraotas en el Central Madeirense, he decidido en las horas libres de mi trabajo, colocar algún que otro post para no perder el toque ni la pluma, olvidemos entonces eso de entradas mensuales y vayamos al grano. Nos encontramos a tres meses de otras elecciones, ésta vez para elegir a: Alcaldes, Gobernadores y representantes de los Consejos Legislativos Regionales; una vez más nos vemos empapados con propaganda proselitista en las ciudades, programas de opinión en la radio y televisión con "profesionales" que analizan lo jodida que está la vida del venezolano y candidatos que alegan una unidad que es más fea que tiroteo en ascensor.
No necesito que alguien venga, mientras me estoy ahogando y me describa como es el agua, sabemos que si no vamos unidos a este proceso electoral se cumplirá entonces la premisa famosa de Julio Cesar: "Divide y Vencerás". Pero, pobre de mi inoncencia, los intereses personales y partidistas son muy importantes como para pensar en democracia; es por eso que ahora vemos como tenemos a miles de aspirantes para unas sillas de poder que ya deben estar cansadas de tener que soportar tanta mierda.
No se extrañen cuando en estados donde se piensa que la cosa la tenemos fácil, volvamos a teñirnos de rojo y continuemos con la demagogia. Vamos a sentarnos y pensemos en frío cuales es el juego que se está jugando: una competencia política que puede dejar una estela de incertidumbre. Es por eso que en nuestro análisis (en el nuestro y no en el de los demás), en nuestra decisión a la hora de votar, allí es donde rescataremos al país. Fanáticos los tenemos en todos lados, y cuando ellos lean esto dirán que soy un pesismista empedernido, que no creo en la gente que me ofrece villas y castillos. Pues no, no creo en eso, no creo que para una Alcadía Mayor se inscribiera alguien a última hora porque se iba a quedar sin el chivo y sin el mecate. No creo en unas encuestas donde me quieren meter a un carajito para la alcaldía Libertador que posee un discurso más agrietado que la carretera que va pal`Junquito, no creo que en un municipio como Chacao todos se estén peleando el puesto porque saben que es un tiro al piso. No creo en estados donde los liderazgos regionales no se respetan y postulan al que se ve más bonito frente a las cámaras.
Nos guste o no, eso de nuevos liderazgo (incluídos estudiantiles, personas tras bastidores y paracaidistas) todavía no ha cuajado bien en los venezolanos; se necesita experiencia y pericia para salir de las garras del ogro, un monstruo que en vez de tener siete cabezas tiene un cerebro maquiavélico, y para derrotar este tipo de mal soy fiel partidario de que se debe derrotar con algo de la misma moneda. O es ustedes creen que Hitler salió porque la gente cantó: Kumbaja.
Siempre lo digo hay que ser astutos, como James Bond pero con la .40 bajo el chaleco lista para la acción, y si vamos a jugar a la unidad por los menos hagamos el intento (UN BUEN INTENTO) de hacer parecer que lo estamos logrando. El poder no lo tiene un alcalde o un gobernador nada más, el poder lo tiene el que tiene más contactos y más liquidez en el banco. Piensen eso y lograremos la "unidad".
Jefferson.

domingo, julio 20, 2008

BIPOLARIDAD COMÚN


Nosotros los seres humanos tenemos dos personalidades, dos visiones de ver las cosas, dos caminos que nos definen a lo largo de nuestra vida. Son esas opciones que nos hacen tener control en nuestro desarrollo personal o nos conducen hacia el más insoportable caos. Se nos presenta la oportunidad de decidir entre lo bueno y lo malo, una oportunidad que más que adquirida, es impuesta por la educación que tenemos desde que nacemos, sin saber que todo depende del cristal con que se miren las cosas. Lo que es bueno para mí, puede no serlo para otra persona, es por eso que nos trazamos unas leyes que procuran organizar nuestra permanencia en este planeta.
¿Por qué tanta palabrería? ¿Por qué tanto análisis?, hoy ví una versión de El Guasón que me puso a pensar. Más allá de lo ficticio que pueda tener la saga de historias que involucran a este famoso villano con Batman; en ésta nueva versión cinematografica del "Caballero de la noche", obervamos a un ser humano que no es malo: es maquiavélico y un perfecto némesis para un antihéroe que cree poder salvar a una ciudad de su propia degeneración. Nos encontramos con una interpretación magistral de una condición innata en todos los humanos, ese sentimiento dormido, raptante de querer mandarlo todo al diablo y perpetuar la anarquía en una sociedad que no es consciente de sus propios errores.
El Guasón nos da ese empujoncito necesario para explorar, por así decirlo, el lado oscuro de la fuerza. Su interacción con el héroe nos da un vistazo a como es la batalla entre el control y el desorden, dos manifestaciones que son separadas por una delgada línea. Es ese villano, el que nos hace entender porque nos agarramos de normas y artículos legales para no caer en lo caótico; para no perder la cordura y no convertirnos en una sociedad llena de nudos y de tuneles sin salida. Es su risa la que nos demuestra como la vida puede ser divertida desde el punto de vista malévolo y ruín, recuerden, como les dije anteriormente: todo depende del cristal con que se mire.
Podrá ser una comiquita, podrá ser un personaje de "ficción", pero es él quién nos dice lo que puede lograr una persona de carne y hueso cuando las condiciones se dan y se forma un psicópata. Todos sabemos que no usamos totalmente todos los recursos que nos ofrece nuestro cerebro, pues El Guason sí lo aprendió a usar, y así como su antítesis representada en el hombre murciélago, ambos son personajes fascinantes sumergidos dentro de sus propias condiciones suprahumanas.
Nada queda de aquella interpretación de 1989, cuando se nos presento a un payaso malvado que se transforma en malo por un robo que salió mal; sin desmejorar aquella presentación, en el presente se nos muestra a alguien que sabe muy bien lo que hace y que sin una sociedad tan perturbada como la nuestra, no tendría material para montar su maravilloso show.
Desde los linderos de la próxima vida, tu creador debe estar satisfecho con su trabajo. Guasón del siglo XXI, llegas para darnos una gran lección.
Jefferson.

martes, junio 10, 2008

Ignorantia legis neminem excusat


"La ignorancia de la ley no exime su cumplimiento", uno de los principios del derecho y que se aplica a todos los mortales que habitamos este planeta. Por algún motivo en la antigua Grecia, varios humanistas y filosófos se reunieron para crear ciertas normas que servirían de guía para las sociedades modernas; es entonces que nacen: LAS LEYES.
Ahora bien, en nuestra clasificación taxonómica los seres humanos encabezamos la cadena evolutiva; debido a que somos seres "racionales" hemos conquistado este mundo convirtiendonos en la especie dominante. Una especie que a su vez es violenta, que carece de protecciones naturales para defenderse, todo lo construímos a costa de los recursos que nos da el ambiente, es por eso que ahora estamos tan preocupados salvando cualquier héctarea de bosque y metiendo a cuanto animal en peligro de extinción que encontremos, en una lista roja de protección mundial.
Muy cuestionado es ese sentimiento repentino de la humanidad de querer salvar lo que podría ser insalvable. Nuestra propia consciencia se encuentra en peligro de desaparecer, ahora por obedecer a interéses políticos y económicos nos estamos convirtiendo en robots. Escribo esto de un estado bastante viceral y de completa indignación, ¿cómo podemos salvarnos si no respetamos a las otras especies que habitan este mundo? Expliquenme, cómo conseguiremos nuestra propia humildad y educación moral, perdida debajo de tanto microchip y ipods. Sentí la derrota de nuestro destino cuando leí en primera página del Últimas Noticias del pasado martes 10 de junio; un hecho cometido de manera inescrupulosa y malvada, donde ciertos seres indeseables y totalmente inhumanos, mataron a más de 16 gatos en las adyacencias de las residencias Sans Souci, ubicadas en Chacaito.
El Codigo Penal venezolano, en sus artículos 478 y 537, ampara el derecho de los animales a existir; castigando a los infractores de este derecho natural con una multa de 100 unidades tributarias, lo que se traduce en BsF 46,000 (Bs. 46,000,000), pero lamentablemente esta ley se traduce a una falta total de importancia en su aplicación. Es por eso que observamos a este pueblo ignorante (con muchas valiosas excepciones) caminando en contra de lo es el balance natural de este mundo, creyendo que por ser la "raza superior" somos la última Coca-cola del desierto.
Para este domingo saldrá publicado un trabajo especial por Últimas Noticias, una investigación en la que he trabajado toda esta semana, descubriendo que la cultura pro animal en el país está en pañales y que las personas que dedican sus vidas a mantener una institución en defensa de los otros habitantes de este planeta, son vistos como bichos raros y seres que no tienen nada mejor que hacer con su vida.
¡Cuanta ignorancia! ¡Cuantas ganas de seguir al final de la escala evolutiva mental!
Jefferson Díaz.